One Battle After Another

20 de Enero de 2026

ONE BATTLE AFTER ANOTHER (WBHE)

El filme se abre en un campo de detención para migrantes, ubicado en la frontera entre Estados Unidos y México, un espacio de violencia institucional que pronto se convierte en el epicentro de una revuelta armada. La insurrección es liderada por el grupo revolucionario French 75, del cual forman parte Perfidia Beverly Hills (Teyana Taylor) y Pat (Leonardo DiCaprio). Sus actos de resistencia han capturado la atención obsesiva del coronel Steven Lockjaw (Sean Penn), un militar implacable que ha jurado erradicar no solo al grupo, sino la ideología que representa.

La narrativa se complica cuando Perfidia es capturada durante una misión, dejando a Pat y a su hija recién nacida en una situación de extrema vulnerabilidad. Para protegerla, el protagonista obedece las instrucciones de la resistencia y huye hacia una comunidad aislada, donde ambos adoptan nuevas identidades y encuentran un frágil refugio. Con el paso de los años —mientras el mundo continúa desmoronándose—, la incertidumbre sobre el destino de Perfidia empuja a Pat, ahora conocido como Bob, a un progresivo espiral de paranoia y autodestrucción. La frustración por el fracaso de una lucha revolucionaria iniciada quince años atrás lo sumerge en las adicciones, hasta que encuentra una inesperada redención en su hija Willa (la debutante Chase Infiniti), cuyo amor lo obliga a reconstruirse como padre. Este vínculo será puesto a prueba cuando la adolescente desaparece misteriosamente. Todo apunta a que Lockjaw, ahora convertido en miembro prominente de un club supremacista con una perturbadora obsesión navideña, ha regresado para cerrar la única misión inconclusa de su carrera militar.

Con un ritmo electrizante, Paul Thomas Anderson (Boogie Nights, Magnolia, There Will Be Blood, The Master, Phantom Thread) guía al espectador a través de un thriller cargado de acción y suspenso, demostrando una vez más su extraordinaria maestría cinematográfica. Desde sus primeros minutos, One Battle After Another se siente como una película surgida de otra época, pese a su marcado anclaje en el presente. Sus texturas visuales, junto con la hipnótica música de Jonny Greenwood, evocan los grandes thrillers políticos de los años setenta, mientras que sus secuencias de acción —incluida una memorable persecución automovilística— recuperan una escala épica cada vez más ausente en el cine de Hollywood contemporáneo.

Más allá del espectáculo, Anderson articula una reflexión profunda sobre temas urgentes y complejos: la redención, la lealtad, la paternidad, la familia, los movimientos militares y políticos, el activismo, la revolución y el racismo. Al acompañar de cerca a sus personajes, la película explora el choque entre pasado y presente, el peso del legado, las consecuencias generacionales y el trauma heredado. One Battle After Another funciona así como un espejo de la fealdad y el absurdo del mundo moderno, dialogando de manera inquietante con el clima sociopolítico actual, sin renunciar del todo a una tenue pero persistente luz de esperanza que subraya la capacidad humana para el bien.

En el apartado actoral, el reparto ofrece un trabajo sobresaliente. La película reúne a tres ganadores del Óscar: Leonardo DiCaprio, Benicio del Toro y Sean Penn. DiCaprio reafirma por qué sigue siendo uno de los actores más relevantes de su generación, entregando una interpretación compleja que oscila entre la paranoia, la torpeza y una ternura profundamente humana, encarnando a la vez al revolucionario derrotado y al padre que intenta redimirse. Benicio del Toro roba cada escena como el Maestro Sensei, una figura enigmática que aporta sabiduría y contención al atribulado Bob. Por su parte, Sean Penn compone un coronel Lockjaw devastador: un verdadero vendaval interpretativo que arrasa con la pantalla. Desde su imponente fisicalidad hasta las oscuras motivaciones que lo impulsan, Penn ofrece su mejor actuación en años.

Finalmente, el trío de actrices conformado por Regina Hall, Chase Infiniti y Teyana Taylor eleva aún más el conjunto. Destaca especialmente Infiniti, una auténtica revelación, cuya interpretación de Willa encarna el costo físico y, sobre todo, emocional de los pecados del pasado, convirtiéndose en el corazón moral y emocional del filme.

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